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Posted by NANCY G. C.

Deja que te meza en silencio 
unos instantes antes de que me rechaces; 
déjame saborear por última vez 
los momentos dulces que me unieron a ti. 
 
Verás, no tengo prisa, 
podría pasarme así el resto de mi vida, 
contigo entre mis brazos, 
con los ojos cerrados 
y una infinita sonrisa en mis labios. 
 
No quiero pensar en el momento 
en el que me digas "basta", 
el tiempo es un arma de doble filo 
que parte en mil pedazos el alma. 
 
Me paso los minutos 
recortando tus enfados, 
borrando de mi memoria 
todas tus innumerables quejas y cabezonerías 
para dejar sólo aquél abrazo. 
 
Este último abrazo me sabe a melancolía nefasta 
que deja esparcida en mi mirada un calor que ya no es mío, 
porque te lo regalé sin dudarlo con el primer beso; 
me pregunto a quién le entregaste tú el tuyo...  
Deja que te meza en un murmullo, 
necesito ser tu hamaca al sol por unos segundos, 
compartir es algo precioso aunque en mi caso 
haya tenido que inventar lo que tú me has dado. 
 
Pero no me importa 
te llevas más de mí que mi persona, 
y me siento desilusionadamente libre 
en mitad de un universo impredecible 
como estrella abandonada por su nebulosa. 
 
Me marcho, no sin antes sonreírte, 
ha sido un placer contar contigo 
a pesar de que nunca me entendiste, 
no podemos quedar como amigos, 
ni quieres, ni puedo engañarme una vez más, 
así que puedes quedarte tranquilo, 
me marcho sola, rumbo hacia ningún lugar, 
te di lo mejor de mi misma,  
lo mejor, todo lo mejor hasta el final. 
 
No volveré a verte 
y veo que antes de marcharme 
ya me estás olvidando; 
me alegra verte tan fuerte, 
yo necesitaré algún tiempo 
para intentarlo. 

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